Oh sí, lo confieso: Soy una mujer antojadiza. Por lo regular ando pensando en chocolates, café, panes, pizza, quesos, jugos, verduras cocidas, cremas, pastas, agua de sabor, jugo natural, helados de coco, limón, jamaica y algún sabor extravagante. Chicles de sabores, pequeños dulces de menta, frituras con sabor a aserrín, cacahuates dulces, salados, cómo sea… Pollos, pescado, carne a la parrilla, con extractos de yerbas, tés de cualquier tipo, dulces de esos que regularmente se comen en la infancia, pasteles, raspados con excesivo sabor a tamarindo y frutas (todo muy concentrado), pulpas, chamoy, azúcar, ácido,frío, tibio, caliente, salado, dulce, cremoso, esponjoso… todo, todo pienso, toda yo un antojo. Mucho antojo, el detalle está en cumplirlo, una también debe guardar la figura compostura.
Latest Updates RSS
-
Michelle Ruval
-
Michelle Ruval
Es grito ahogado, es mar de tensiones, son pequeños destellos que se adhieren a mi iris, es pronunciar tu nombre en bajo y sonreírle a lo que eres, es saber que estás conmigo, sí, aquí, conmigo. Es no tener tiempo, es esperar, es eterno. Así es cuando un pequeño sonido, a tu llegada le precede.
-
Michelle Ruval
Feliz. Felicidades. Felicidad. Feel y ciudad. Felícitas. ¿Felicitas? Feel y citas. Facilitas. No. Facilidades. ¿O Feel y ciudades?. Mmmm Fácil deidades. Funcionalidades. Feliz en sus cantares, piensa y repite todo aquello y más.
-
Michelle Ruval
En noviembre las celebraciones son variadas, las primeras son fúnebres y las segundas se adentran en la historia. Y no es que las primeras no tengan historia, es que a las primeras las caracteriza el color, la muerte y la tradición.
Noviembre es ese aperitivo que algunos quieren devorar y otros comer tan lento hasta lamer el plato. Un paso, un día, unas cuantas horas para empezar diciembre, para sentirnos nostálgicos, enérgicos, friolentos y navideños.
Focos, luces, comida, bebida en fin… muchas cosas que nos esperan o que nos desesperan.
Noviembre, bello mes “de entrada”, antes del plato fuerte.
-
Michelle Ruval
Sólo era cuestión de ir “agarrando el hilo” y hacer las cosas más dinámicas, posiblemente un poco más divertidas. En un principio todo empieza con nerviosismo, timidez y silencios inciertos. Después, conforme pasan las horas, las lecturas, el ritmo se vuelve más ágil, o mejor dicho, las cosas ya tienen un ritmo. Lo que aún no entiendo es cómo les surgió la idea de llamarme “maestra” o hablarme de usted. Qué chistoso, indirectamente ésto me hace apreciar el valor de “estar al frente”, y por qué no,el no hacerle tan feo a eso de coordinar un grupo. Claro, eso es sólo una idea, una de tantas que pasan por mi mente. Por lo pronto nada aqueja, todo a su tiempo.
-
Michelle Ruval
Una rosa pintada de azul, una simple estrellita de mar, escribir un poema… No es suficiente motivo.
-
Michelle Ruval
Eme Ruval, se dispone, como todas las noches, a una jornada de lectura, de pensamientos secretos y de voces pequeñas en la mente. Se sienta, se acuesta, lee de cabeza, de costado, de sal, de azul y de muy buenas noches. Trata que el reflejo del foco no le de en la cara y que la distancia no se impacte en su frente. Trata de soltar, de reír, de abrir los ojos con sorpresa, trata de escribir de forma diferente, lo trata, a veces de veras que lo trata.
-
Michelle Ruval
Estoy probando el “tema Prologue” de la lista de temas de wordpress. Debo admitir que me recuerda a twitter y en una menor medida a la función que tiene facebook. Algo me dice, que es la imitación, de la imitación. Sólo que en éste tema me preguntan (y dicen) “Hi, Michelle. Whatcha up to?”. En fin, ahora que ya lo expliqué, ésto me servirá como excusa para escribir entradas divertidas y cortas. En definitiva, algo nuevo (y dinámico) le hacía falta a este lugar.
-
Michelle Ruval
La espera no es algo más, que hacer del tiempo un ritual, para recibir lo que se ha deseado desde siempre.
-
Michelle Ruval
Olvidé comentar que la chica que me odiaba y hasta me iba a “acusar” por no hacer mis labores, ahora me admira, así así… me lo dijo : “te admiro, mis respetos”.
Olvidé comentar que me regalaron dinero, sí, dinero.
Olvidé tareas, olvidé exposiciones, olvidé que tengo monedas en ésta parte y aquella otra.
Olvidé que no hay que esperar más, efectivamente, olvidé lo que tanto me gusta; sorprenderme.
Olvidé que con el paso de los días el tiempo se va limitando, que las heridas no afloran y que por cosas que aún no me explico, la vida y mi pensamiento sigue andando.