Desde “Arráncame la vida”, no me había llamado la atención otra película del cine mexicano, y dígase “llamado la atención” no como algo sorpresivo, sino como algo que me “latió”.
Pues resulta que la compré en pirata porque se me dio la oportunidad (a ver si no me salen los polis virtuales por éste comentario) y ahí estaba ella, tan solita, con sus letras gruesas, blancas y tan Arial black “Amar a morir”.
¿Qué si es buena? Empecemos diciendo que el protagónico masculino lo hace José María de Tavira, entonces digamos que por ese lado la cosa andaba bien, el muchacho es guapetón y siempre “la hace” del galán bajamujerescasadas, coincidencia o no, algo parecido realizó en Arráncame la vida, y esos papeles la verdad, le van bien. Después está una “niña” nueva en la pantallota mexicana: Martína García, sinceramente no es la actriz más atractiva que se haya visto, pero en lo personal me saltaron mucho sus rasgos. Morena, muy delgada, cabello ondulado y oscuro, ojos rasgados y una voz entre tierna e infantil (con su respectivo acento colombiano), le dieron una característica muy particular a “Rosa”.
En fin que la película se sitúa en unas playas semiparadisíacas en Michoacán y la historia es “la clásica” chica de pueblo, con el Junior de ciudad, que se enamoran y algo (como siempre) les impide estar juntos. Pues resulta que ese algo no viene siendo la hermanastra malvada ni la suegra bestiona, es el esposo de la protagonista: todo un narco en potencia.
Diciendo esto ya se abre un panorama amplio a la imaginación y uno deduce qué es lo que hay en la película. Balazos, marihuana, más balazos y más droga. La emoción no es demasiada, pero puedo decir que me gustó el color y la iluminación, bueno, a veces. (vaya, doy mi opinión amateur, es la segunda crítica [já] de cine)
Entonces la temática principal se desarrolla de una manera muy abierta, sin más problemas que la denuncia del abuso de poder y obviamente el dominio que tiene el narcotráfico sobre las personas.
¿Les cuento el final? Pues para los que no la verán ahí les va, el final viene siendo un Romeo y Julieta muy a la narcotráficmichoacana. El par de tórtolos están arriba de una camioneta y frente a ellos les han cercado el paso los narcos enfurecidos y humillados al ver que el riquillo de la ciudad se lleva a la muchachita. Detrás de ellos sobra decir que también está tapado el paso. Total que la chica rehusa a bajarse del vehículo con placas de mariposas monarca y ésta toma el volante, da un hondo y sincronizado suspiro junto con el amor de su vida, decide no bajarse y mete fondo hacia los tipos con cuernos de chivo en mano.
¿Resultado? El final más WTF que he visto.
¿Resultado? Los muchachos tomaron la decisión más importante de sus marañosas vidas. Fueron agujereados a balazos por los hombres esos. En pocas palabras, sabían que era imposible amar y decidieron morir.
Tan tan